Especial.- Durante los nueve días previos a Tishá BeAv se evita el consumo de carne y vino. Se opta por comidas neutras, como lácteos, pescado y legumbres.
El plato más representativo es el guiso de lentejas, símbolo de silencio y duelo. Jacob, según la tradición, lo cocinó tras la muerte de Abraham. Su forma redonda, sin boca, refleja el mutismo del alma doliente.
Recetas con memoria en distintas regiones
Los judíos sefaradíes e iraquíes preparan Kichri (lentejas con arroz y yogurt). En Egipto se sirve Kishari, con fideos, garbanzos y salsa de tomate. Los persas comen Adas Polo. En India, el Birde es tradicional.
Cada platillo guarda una historia de duelo heredada por generaciones.
Carnes secas y sus justificaciones rituales
Aunque la carne está prohibida, en el norte de África se consumen carnes secas como Kaddid o Merguez. Al prepararlas días antes, se considera que ya no son «carne fresca», por lo tanto, permitidas en este contexto.
El simbolismo del huevo y el pan
El huevo duro, redondo como el ciclo de la vida, es central en la última comida antes del ayuno. Se unta en ceniza para recordar la destrucción del Templo.
El pan, sobre todo en forma redonda, representa continuidad. Se ofrece en la Seudat Havrahá, comida servida tras un entierro, junto al huevo.
Dulces para cerrar con esperanza
Tras el ayuno, muchas comunidades rompen el luto con algo dulce. Los judíos marroquíes preparan Halwa del ajin. El Arisa, un jamín vegetariano de trigo, simboliza la espera del Mesías que, según la tradición, nacerá en Tishá BeAv.

